TEXT 1 (ES)Barbera VIAJES Carles Marco

Carles Marco

Juan Barbera, Kazajstan 2005

Perpignan, 2004
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Juan Barber√°: los viajes     ,   de Carles Marco

>>Madrid, 1994     >>Lamspringe, 1997     >>Perpignan, 2004      >>Alma Ata, Kazajstan, 2005


Mi conocimiento de Juan Barber√° es antiguo.
Me encontraba en el umbral del mundo adulto la primera vez que su nombre llegó a mis oídos.
Me habló de él un amigo, alumno suyo en la facultad de Bellas Artes, era a finales de la década de los 80,
y recuerdo muy bien la impresión che tuve: el nombre de Juan venía pronunciado con respeto, casi con reverencia,
no solo como profesor sino, y sobre todo, atendiendo a la exquisita calidad de su obra.
Pasó tiempo hasta que en 1993 conociera personalmente al creador valenciano, mientras tanto,
había tenido oportunidad de acercarme a su obra en muestras como "La otra cara de la acuarela",
en la estupenda Sala Edgar Neville, y algunas colectivas más que me habían permitido observar su trayectoria,
y mi grado de curiosidad y atención fue en aumento.
En 1994, tuvimos ocasión de conocernos personalmente, en una reunión de presentación promovida por Klaus Kramer,
su galerista. Fue como llegar al final del proceso de un descubrimiento científico.
Pongo de manifiesto cuanto fue importante para m√≠ estar frente a un artista de su estatura. Aquel encuentro me dio una oportunidad √ļnica de entrar, no solo en la obra, tambi√©n en la vida de Juan Barber√°; y comenz√≥ una relaci√≥n en la que he aprendido mucho sobre el arte con may√ļsculas, y en la que, con toda modestia, creo haber hecho una aportaci√≥n positiva
a la comprensi√≥n, entre el p√ļblico, de su filosof√≠a y su mundo. Adem√°s, he iniciado una relaci√≥n personal con Juan Barber√° que mientras escribo alcanza ya casi catorce a√Īos, atravesados de conocimiento y confianza mutua y apoyada sobre una s√≥lida base de proyectos realizados con entendimiento y comprensi√≥n reciprocas. 1995 ser√° el a√Īo de la nueva galer√≠a
Der Reiter en Valencia, donde comenc√© a cristalizar en alg√ļn modo mi admiraci√≥n por su trabajo. Mis actividades con Juan comprenden no solo exposiciones, tambi√©n viajes de investigaci√≥n, de los cuales hablar√© acto seguido, publicaciones de cat√°logos y visitas a su estudio.
Recuerdo con simpat√≠a el hecho de que haya rechazado por m√°s de un a√Īo concederme una entrevista, con mi vieja grabadora Sony que iba y ven√≠a de su estudio una y otra vez vac√≠a. En mi larga experiencia en radio, yo hab√≠a hipotizado que una entrevista, realizada a la manera de una conversaci√≥n distendida, era un modo adecuado y natural para entender y difundir el pensamiento de un artista. El texto de las preguntas se lo hab√≠a pasado por escrito, as√≠ que no cab√≠an dudas sobre qu√© cosa le iba a preguntar. Me di cuenta que Juan me rehu√≠a. Despu√©s de mi mucha insistencia, me propuso darme las respuestas por escrito, acept√© y, a partir de aquel instante, nuestra relaci√≥n volvi√≥ a sus cauces normales. Esta an√©cdota viene al caso para explicar la personalidad del artista: Juan no ama hablar de su trabajo. Resulta renuente e huidizo cuando se le quiere interrogar sobre su actividad creativa¬Ö prefiere ¬ďhablar de f√ļtbol¬Ē. Sus alumnos de Bellas Artes, entre los que goza de gran consideraci√≥n, lo ven como un profesor tremendamente pr√°ctico y abierto a nuevas propuestas, muy culto, pero tendente a ¬ďhacer¬Ē, m√°s que a explicar como se ¬ďdebe¬Ē hacer. Rechaza el don de la palabra, la ret√≥rica, al menos as√≠ lo veo, porque sus veh√≠culos de expresi√≥n son otros: la pintura, la escultura, o cualquier cosa que implique la manipulaci√≥n de la materia y lleve a la creaci√≥n de un objeto. Pero, sorpresa, su talento tambi√©n encuentra espacio para expresarse en literatura.
Han sido momentos m√°gicos cuando en su estudio me ha consentido leer algunos p√°rrafos de sus piezas literarias. No siendo experto en cr√≠tica de textos, puedo decir, sin embargo, de los estrechos v√≠nculos formales entre su trabajo en el espacio y su producci√≥n literaria. Su escritura es de clara matriz expresionista, totalmente ajena al concepto de ¬ďPolitically correct¬Ē, extra√Īa al gris de la neutralidad. Debo definirla, pues, fuertemente coloreada, con trazos dirigidos a poner a prueba, cuando no a golpear y -a veces, a abatir, como si de una partida de caza se tratara- la sensibilidad del lector. Sus escritos, por tanto, como una extensi√≥n de su obra visiva, la explican y la complementan en cierto modo, ayudan a comprender, por analog√≠a, la intenci√≥n del artista en todas sus facetas de demiurgo y esteta, de analista penetrante de un mundo, el nuestro, atravesado de pulsiones profundas, de heridas antiguas y contradicciones secretas.
Juan obedece al criterio de artista como personaje singular, como individuo en el pleno sentido de la palabra, alejado del pensamiento √ļnico de forma serena y equilibrada; su inmensa humanidad no rechaza la pertenencia al mundo donde vive. Su entorno natural es Valencia como base de operaciones, Alboraia donde disfruta de su formidable estudio, N√°quera, donde tiene su residencia. Pero, a pesar de ser ambientes, como podr√≠a pensarse, muy comunes, cambia todas las cartas sobre la mesa, su visi√≥n de estas realidades es la de un artista¬Ö y nos la hace ver en sus cuadros, es todo lo que necesita.


Perpignan 2004, Centre d'Art Contemporain
>>> DICCIONARIO DE ARTISTAS VALENCIANOS DEL SIGLO XX
>>> UNA ETAPA GERMINAL
      del manuscrito autobiografico de Juan Barbera
>>> ENTRE TRADICI√ďN Y MODERNIDAD
      Juan Manuel Bonet sobre las obras de Juan Barbera en 1986
>>> A DIEZ ESCALONES DE LA TRANSVANGUARDIA
      Reflexiones de una autobiograf√≠a de Juan Barbera
>>> LOS VIAJES
      Carles Marco, 2007
>>> REVELACIONES
      Juan Vicente Aliaga
>>> BODEGONES FIN DE SIGLO
      Manuel Garcia
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