TEXT Bodegones din de siglo
 

Bodegones fin de siglo , de Manuel Garcia


Cuando parec√≠a que la pintura de fin de siglo hab√≠a abandonado definitivamente los grandes g√©neros de la historia del arte, va y aterrizan una serie de artistas j√≥venes que, desde las ense√Īanzas de las escuelas de bellas artes, el aprendizaje en los museos o la reflexi√≥n autodidacta en los estudios, recuperan los temas del pasado- el bodeg√≥n, el paisaje y el retrato ¬Ė y con un tratamiento diferenciado, ponen al d√≠a los viejos esquemas de la academia, remozados con una p√°tina de modernidad.

Desde esa perspectiva podemos entender seguramente mejor la pasión contemporánea de la joven pintura por la poética del cuerpo, la evocación del paisaje e incluso la tentación por un género dieciochesco hispano como el bodegón.

Entre los jóvenes cultivadores de los viejos géneros se encuentra, en la escena artística mediterránea, el pintor J. J. Barberá.

Valenciano de origen. Mediterr√°neo de formaci√≥n. Europeo de vocaci√≥n, J. J. Barber√°, desde que abandon√≥ hace unos a√Īos la Escuela de San Carlos, reci√©n regresado, para cumplir con las obligaciones de la patria, perdido un tiempo por un Madrid / Parla ignoto para el artista, duro para la supervivencia y ajeno a su sensibilidad, hasta que volvi√≥ a Valencia, para pintar, montar estudio e incorporarse como profesor de la Facultad de Bellas Artes ha realizado, desde una cierta marginalidad, una de las obras m√°s sugestivas gestadas en los √ļltimos a√Īos en tierras valencianas.

Sugestiva por los temas que aborda, la manera de resolverlos y el lenguaje expresivo, matérico y desgarrado con el que se explaya.

Artista de una s√≥lida formaci√≥n acad√©mica. Dibujante de una gran facilidad. Pintor de ejecuci√≥n r√°pida J. J. Barber√° retorna, ahora con una muestra individual, producto de varios a√Īos de trabajo, donde lejos de balbuceos por el colorismo estridente, la figura de la mujer a la moda y algunos escarceos por motivos de vida cotidiana, se ha centrado finalmente en un tema de especial fruici√≥n para el artista: el bodeg√≥n mediterr√°neo.

La mediterraneidad que le otorgamos algunos a la obra de J. J. Barberá vendría justificada, a nuestro entender, por la calidez de sus temas, las gamas de color elegidas y por la expresividad de su lenguaje.

Tambi√©n se justificar√≠a, por otra parte, por la peculiaridad del personaje que nos ocupa. El volumen de su cuerpo. La extroversi√≥n de su personalidad. La sensualidad de su ali√Īo cotidiano. Pertenece, en cierto modo, a esa fauna de artistas valencianos, que incorpora a su imagen diaria, parte del discurso art√≠stico de su trabajo pict√≥rico.

En esa l√≠nea de opci√≥n est√©tica se sit√ļa, a nuestro entender, la serie de bodegones que ha preparado para esta muestra personal en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Arag√≥n y la Rioja en Valencia.

Bodegones que si bien toman, como lejano punto de referencia, la concepción bodegonista del cubismo europeo ( sobre todo Pablo Ruiz Picasso ), se salen, evidentemente, de los esquemas reconocibles del bodegón, tanto de los que se hacían en el siglo dieciocho ( Luís Meléndez ), como en los inicios del cubismo (Juan Gris).

Hay tres aspectos que resaltan, desde nuestra perspectiva, en los bodegones de J. J. Barber√°:
Una síntesis de los elementos representativos (mesas, vasos, tazas, botellas, cuchillos, etc..) a que hace alusión.
El empleo de unos colores tenues (ocres, verdes, marrones ) que, en algunas ocasiones, refuerza con azules muy mediterráneos. La elaboración de una grafía muy personal que empieza en la firma ostentosa de cada obra y sigue en los elementos parciales como una pescadilla, las fechas de los cuadros o la línea general de la composición de los mismos.

De todo el lenguaje particular de la √ļltima obra de J. J. Barber√°, a m√≠ lo que m√°s me interesa es la textura de los bodegones, la soltura de la pincelada y el equilibrio compositivo con el que resuelve un tema tan poco novedoso como el que aborda en este primer trabajo individual, que da la dimensi√≥n real de este pintor, exitoso en premios locales, pero insuficientemente reconocido por sus opciones creativas.

En l√≠neas generales las reflexiones de J. J. Barber√° sobre la figura humana, la serie de ba√Īistas y los bodegones, permitir√° situar, donde le corresponde, a uno de los pintores de oficio m√°s sugestivos que ha hecho posible la escena art√≠stica valenciana, desde los inicios de los ochenta, a nuestros d√≠as. A J. J. Barber√° hay que ubicarlo, con todos los derechos, dentro de esa corriente narrativa de pintores formados en el n√ļcleo art√≠stico valenciano, capaces, con todos los recursos en la mano que nos da la contemporaneidad, de abordar la er√≥tica de la figura humana (Jos√© Morea ), el paisaje literario de un viaje norteafricano ( Jos√© Sale√≥n ) o el collage como forma de expresi√≥n contempor√°nea ( Javier Balde√≥n ).

La materia, la tradici√≥n y el grafismo encuentran, en los √ļltimos bodegones de J. J. Barber√°, una v√≠a de expresi√≥n genuina con la que recuperamos a un pintor sugerente que, pese a su ausencia de ¬ę Reci√©n Pintado ¬Ľ representa, sin lugar a dudas una opci√≥n v√°lida de la pintura mediterr√°nea de los √ļltimos a√Īos.

MANUEL GARCIA
>>> DICCIONARIO DE ARTISTAS VALENCIANOS DEL SIGLO XX
>>> UNA ETAPA GERMINAL
      del manuscrito autobiografico de Juan Barbera
>>> ENTRE TRADICI√ďN Y MODERNIDAD
      Juan Manuel Bonet sobre las obras de Juan Barbera en 1986
>>> A DIEZ ESCALONES DE LA TRANSVANGUARDIA
      Reflexiones de una autobiograf√≠a de Juan Barbera
>>> LOS VIAJES
      Carles Marco, 2007
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      Juan Vicente Aliaga
>>> BODEGONES FIN DE SIGLO
      Manuel Garcia
 
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